
Díaz-Canel apela a la muerte porque ya no puede prometer país
La frase sobre cubanos dispuestos a “morir” ante una invasión no es una señal de fortaleza nacional. Es la confesión política de un sistema agotado que, incapaz de ofrecer prosperidad, libertad o estabilidad, vuelve a refugiarse en el único lenguaje que le queda: sacrificio, enemigo externo y obediencia total.
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